lunes, 20 de mayo de 2024

"UN SOLO DE CLARINETE" de Fernando Almena.

 

Mis lectores, niños, jóvenes y adultos de edades varias:

A muchos en más de una ocasión no nos ha parecido lo mejor ir a ese lugar solitario, pequeño o que por alguna razón podíamos creer aburrido. Ir a casa de los abuelos o de algunos tíos nos ha transmitido esa sensación alguna vez. Es lo que le sucede al protagonista de esta novela de Fernando Almena: "Un solo de clarinete". 

Más en ella se nos enseña algo que algunos descubrimos, muy pronto. También podíamos distraernos en esos lugares. Es precisamente esa enseñanza lo que me recordó la novela. Una enseñanza que aprendí sobre todo en los primeros días de las vacaciones de verano y éramos los primeros en llegar al pueblo y ayuntamiento donde nació  y creció mi padre, La Encina. En el caso del protagonista Corralejo de la Sierra.

Si miro a la literatura puedo vagar desde "Los Cinco" de Enid Blyton hasta " La Cabaña del Tío Tom" de Beecher-Stowe. Descubrir esa sensación, casi como leyendo "El Camino" de Miguel Delibes o algunas obras de Pío Baroja, es la que hace unir un lugar en podría ser España con otros en la campiña inglesa o en tierras de Estados Unidos. Si, Fernando Almena, le da un color particular y local a la obra que hace que esta se disfrute no sólo por niños y jóvenes sino también por adultos.

Podría decirse que a nivel músical me recuerda a los dos Ernest, Bloch y Toch, de la música americana de corte clásico por como el autor desarrolla una narrativa y un ambiente casi líricos. Es más, nos muestra palabra a palabras que no todo es una estepa, una puzsta, una pradera o una pampa. Aún así me recordó esa narrativa de "La Casa de la Pradera" con Michael London o esas descripciones que Julio Verne ofrecía de lugares diversos donde los niños vivían aventuras como las vivía "Ruy, el pequeño Cid" y sus compañeros: lanzándose al agua del rio en toneles.

Tengo que reconocer que es una obra con buen estilo a nivel de técnica, de composición; y que crea escuela en los lectores que se quieren iniciar en la escritura. Ahora bien,  aunque disfruté de la lectura sentí un abandono en esas partes periféricas de la narración que si bien de niño no hubiese percibido de adulto como lector habitual si acuso su falta.

Ahora bien su lectura es armónica, su texto orgánico y cercano al lector sea de donde sea, se defiende de forma virtuosa como como una bella sonrisa o los colores hermosos de los estorninos. Por ello coreo que a nadie va a causar esta lectura una úlcera de estomago y que, posiblemente, si se coge el libro se disfrutará de la lectura mucho, incluso puede que sea relajante ante las noticias del mundo que nos rodea.

Me parece que podéis leerlo, evaluarlo por vosotros mismos y expresar vuestro parecer de esta obra tanto en vuestros blogs o redes sociales como en los comentarios de este.

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