jueves, 5 de noviembre de 2020

"El Viajero del Tiempo" de Tomás Morilla Massieu


Lectores:

Dice el dicho "La Curiosidad mató al gato". En el caso de los libros debería ser algo así como "La curiosidad capturo al lector", y lo digo un poco por lo que me ha sucedido con esta obra.

Hay obras que nacen como una reacción al mundo en el que vive su autor y al mundo al que ve que se dirige el hombre y la sociedad. Son obras como esta con etapas pasadas o del pasado del hombre o la humanidad que quedan ahí, en un pequeño sitio de la historia, condenadas a volver o todo lo contrario sin volver de nuevo, cayendo en el olvido. Es por eso que me sorprendió esta obra pues esperaba una cosa y me encontré otra distinta.

Podría decirse que el autor es un filosofo y un artista que habla de esas cosas que pasan en nuestro interior o a nuestro alrededor, y nos habla de ello como si esas manifestaciones fluyesen hacia una libertad absoluta en algún momento o una libertad subjetiva, aparente. Nos habla de cosas que componen nuestra vida, ideas, pensamientos, personas, objetos y que se mezclan en esos límites que recuerdan obras pictóricas del comienzo del expresionismo.

Al autor ni le importa la luz, el mensaje, el espíritu si no que manifiesta ese drama interior que cada uno de nosotros vive pero que no puede expresar ni en poesía ni en dramas o relatos.

Aquí no hay un protagonista, nos ofrece serlo a todos nosotros, los lectores, y así ni los protagonistas perciben que es lo que realmente se está presentando en el texto. si puede ser maravilloso expresar el drama interior y exterior que los seres humanos vivimos o incluso creamos con ese color vivo, fuerte y enérgico pero he de decir que por mi parte llego a la trágica conclusión que muchos no leerán esta obra y en su afán por expresarse el autor, tal y como ahora puede pasarme a mi mismo, el autor consiga el efecto contrario al deseado y es que la obra termine por ignorarse  y caer en el olvido aunque tal vez el truco de ella sea exactamente ese, que de eso se trate, caer en el olvido, lo que, para muchos, viene a ocurrir siempre en obras, en hechos o en vidas.

Para mi es una obra que presenta una manifestación abstracta del hombre. Y no, es que su autor, en cierto grado, no tenga razón en ello y para ello. Pero no me ha llegado, no he terminado de digerirla y me ha parecido un tanto desazonada, que, por así decirlo necesitaba un poco de sal. 

No obstante, tiene carácter y quizá cuando la lea dentro de un tiempo mi percepción sobre ella, como me ha sucedido con otras, cambie. En ese caso, ya os contaré aquí en el blog o tal vez en el podcast como fue esa experiencia nueva con la obra y que me ha parecido.


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