martes, 16 de junio de 2026

"EL RETORNO DE VILLARINA"

 

Lectores: 

Hay días sorprendentes donde existen hermosas coincidencias. Esas cosas que coinciden pueden ser objetos, recuerdos reencontrados, lugares, incluso escuchar el maullido de un gato de fondo mientras escribes un texto. Esas coincidencias tienen especial relevancia cuando hablamos de "libros infantiles".

Es cierto que muchos dirán que en una cuenta donde se habla seriamente de libros que los libros infantiles o juveniles no deberían tenerse en cuenta. Pienso que es un error, pues es con esos libros con los que se engancha a los nuevos lectores. No enganchamos a un niño de 6 años con "El Señor de los Anillos" ni tampoco con muchas lecturas que recomiendan en el colegio. Son los libros infantiles que tenemos en casa o que descubrimos en una biblioteca los que crean ese primer "amor" por la lectura.

Tengo que decir que llegué a este libro, todo comenzó, podría decir, después de tropezarme con otro libro infantil, con otro de esos cuentos que todavía perviven por casa recordando el niño que fui. El libro fue "El Osito Pez" (o algo similar). Así llegué a este libro tan infantil como familiar: "El Retorno de Villarina".

¿Qué encontramos entre las páginas de este libro?

En este libro que se nos presenta nos encontramos con una obra muy accesible y emotiva, donde el personaje protagonista es una osezna de la Cordillera Cantábrica que pasa  por un proceso de recuperación en un refugio después de un accidente. Ahí se nos habla de cuidado, recuperación y después de la reintroducción en el hábitat natural. Lo hace con una sensibilización ambiental que se muestra en una historia con un fuerte componente didáctico, no es un simple libro para entretener, es para enseñar. Un componente didáctico que nos habla sobre la protección de especies en peligro como el oso o el urogallo y el papel de los centros de recuperación de fauna en todo ese marco. Al menos, se hace desde la idea que debería ser pero que muchas veces no termina de ser realmente. Sin embargo, se deja la idea en los niños para que si no podemos ser los adultos sean ellos cuando tengan la oportunidad los que la lleven a buen puerto.

Con ilustraciones sencillas pero con mensaje descubrimos esta obra un libro no solo bonito sino hermoso, sencillo de leer y comprender; y, con una historia que engancha al lector infantil con intensidad.

Ahora bien, existen lectores que la ven como historia simple y humanizada donde se atribuyen a los animales muchos atributos humanos. No les quito la razón en que es una historia donde se humaniza a los animales, pero eso es algo a lo que se ha acudido en literatura durante siglos, pensemos en cuentos de Samaniego, Moratinos, de los hermanos Grimm o Hans Christian Andersen, es algo que siempre se ha hecho a nivel didáctico y eso no es algo realmente negativo. Sé que en el fondo muchos tienen eso en cuenta y reconocen que forma parte de su narrativa y el objetivo educativo y emocional dirigido a la infancia, no a los adultos.

A pesar de ello, hasta con mirada adulta es una obra que genera empatía, y que es muy recomendable si se busca ese toque sensible necesario para el aprendizaje sobre fauna y conservación a ciertas edades. Bueno, y sin ser a ciertas edades.

Os invito a leerlo. A mí me ha gustado tener este ejemplar entre manos.