Lectores:
Sé que cada uno llega a un libro de una forma distinta, pero que siempre es la correcta en ese momento. Unos llegan desde Amazon, La Casa del Libro, El Corte Inglés, Lecturalia u otros espacios, incluyendo blogs como este en el que un servidor escribe.
En mi caso fue a través del club de lectura Arzúa Le. ¡Porque sí! También se llega a través de clubes de lectura. Y, ¿qué me encontré?
Descubrí un libro que no es una lectura cómoda ni fácil, que puede hacer que termine por no gustar nada de nada y que muchos no lo terminen de leer por esa razón.
Puede que ahí resida su fuerza, en incomodar al lector.
Con Amis volvemos a un tema ya tan tratado en literatura que muchos lo han mitificado en lo bueno y lo malo, tanto autores, como lectores, como políticos, como agentes sociales diversos... Es el nazismo, la Shoah y la Segunda Guerra Mundial.
Amis focaliza la obra en los verdugos y no en las víctimas, haciendo que vivamos la normalización de la oscuridad y horror del sistema y creando un ambiente perturbador porque nos enseña todo desde esa mirada de lo común: la rutina, el deseo, el humor negro.
La degradación moral de esos personajes habla también de nuestra propia caída o descenso a los infiernos de forma irónica, satírica y trágica dentro de la realidad de una historia que sufre, sangra y muere. Sin embargo, tanta sátira y sarcasmo es también polémico cuando hablamos de espacios como Auschwitz.
Se crea una atmósfera opresiva, de constantes elementos perturbadores, desasosiego; y eso sin mostrar el horror de forma clara y directa sino con insinuaciones y frases indirectas. Dejando no solo incomodidad en quien lee, sino también una profunda amargura que a su vez es descrita como sentimiento tanto por muchos soldados aliados como por la propia población alemana de la época. Ese preguntarse, ¿por qué no paramos esto antes?
Insinuaciones, banalización del mal... Amis con gran inteligencia y riqueza literaria usa elementos del thriller psicológico y del terror mental para construir pasajes densos, difíciles de leer, con cambios de voz narrativa, saltos en el tiempo histórico o en la lengua.
No busca emocionar, ni divertir, ni hacer pasar el rato al lector sino como ya he dicho desestabilizar y hacer que "duela nuestra alma". Por ello es valiente, provocativa y muy diferente de otras narraciones de esa época y tema: el Holocausto o la guerra.
Una obra que obliga no solo a reflexionar sobre nuestro pasado sino sobre nuestro presente.
Divide, perturba, y por ello es necesaria.
