lunes, 15 de junio de 2026

¿DEBEMOS DE DEJAR DE LEER UN LIBRO SI CUANDO LO EMPIEZAMOS NO NOS GUSTA?

 

Saludos lectores:

Las personas leemos pero muchas veces no entendemos lo que leemos y nos dejamos llevar por lo que otros nos dicen. Y, con ello tiro un poco piedras contra mi propio tejado. Por eso lo primero que tenemos que obviar cuando cogemos un libro es lo que otros te hayan dicho, hayas escuchado de soslayo en alguna conversación de biblioteca, medio de comunicación o red social.

No nos engañemos, la principal causa de que la gente se aleje de la lectura es ingerir verdaderas necedades y normalmente cosas dichas o escritas de forma irracional. No la lectura de libros. Tampoco la lectura de libros que tras leer el capítulo 1 o los 2 o 5 primeros capítulos no nos gustan. 

Llegados a este punto debemos pensar en la relación entre lo que leemos y escuchamos con la capacidad de encauzar nuestros gustos hacia una dirección concreta u otra, hacia lo que consumimos como si fuese comida y la relación entre la energía que por lo tanto gastamos en el consumo de ese "alimento". 

Se nos dirá por un lado que leemos más de lo que necesitamos leer por que podemos, por que leer es bueno y queremos disfrutar de la sensación placentera de un buen libro como de la comida más deliciosa, que es por un habito de esos que creamos con mucha facilidad, que leer nos aporta una sensación de calma en un mundo estresante, que leemos por aburrimiento, y muchas otras cosas más. De esta forma encontraremos gente en Internet que nos propondrá una "manera saludable de leer", para que la lectura nos siente bien por dentro y eso se muestre en nuestro exterior. Como si la lectura fuese un bronceado. Sí, encontraréis gurús de mediopelo que se creen con el saber total del Universo en cuanto a lecturas.

¡Oh!, claro está que para otros la lectura o ciertas lecturas están en el "eje del mal". Trataran de hacer listas y enviar esas obras al olvido. Nos explicaran de mil formas que son malos libros, libros que no debemos de leer. 

Así vamos a encontrar gente que nos preguntará si deberíamos abandonar un libro si no nos gusta, otros que nos dirán que si leemos un libro que no nos gusta el libro habrá triunfado sobre nosotros, o que si en las 100 primeras páginas o primeros 5 capítulos el libro no nos está gustando deberíamos de rechazarlo pues no nos aportará más que una perdida de tiempo y energía. Así sucesivamente muchos nos irán exponiendo muchas razones sobre todo para que dejemos el libro y no lo leamos completo. Y, en muchos casos es gente que guiada por las editoriales lo hace para que rápidamente compremos otro libro y otro y otro. Convertir la literatura en un producto de consumo de usar y tirar, o para decorar amplias estanterías detrás de Youtubers, Tiktokers e Instagramers que posiblemente no han leido esos libros, pero que como tienen miles de seguidores se creen expertos en lecturas y en lo que a cada uno de nosotros nos gustará o no nos gustará y en psicólogos expertos en saber que puede pasar si leemos hasta el final un libro que en las primeras páginas aborrecemos.

Alzaré el vuelo un momento, no como uno de esos gurús. No lo soy, ni tengo interés en serlo. Pero quiero mirar el conjunto. Si queréis también vosotros lo podéis hacer conmigo. Así puedo usar un nosotros con libertad.

Si nosotros miramos desde como si fuese un territorio ese mundo salvaje de los que hablamos de libros, seguro que nos da una sensación primera de vértigo. Una sensación que desaparece si comprendemos que no hay nada que nos una realmente a lo que nos puedan decir o a lo que nosotros mismo podamos decir sobre un libro. Son meros pareceres, palabras soltadas al océano de Internet. Cuando nos damos cuenta de eso descubrimos que lo que tenemos que hacer con cada libro que cogemos es vivir una experiencia única, que se queda grabada en la memoria para siempre, que no presente riesgos, pero si la capacidad de aprender algo nuevo. La lectura, y cada libro nos brinda maravillas suficientes como para convertir una lectura en un viaje a través de lo más recóndito de nosotros mismos, sea ese espacio bello y horrible.

Y volvamos a la pregunta, ¿debemos dejar de leer un libro si cuando lo empezamos no nos gusta?

Miremos esto con cuidado. Primero, leer un libro no es una cosa obligada, por supuesto. Ya llega con los que nos obligan a leer cuando estudiamos en el colegio, instituto, universidad o si trabajamos en temas culturales como editoriales, librerías, bibliotecas o se es un comentarista o critico literario verdaderamente serio... Olvidemos mirarlos como si fuesen un campo de examen para obtener una nota que exponer en un examen o trabajo. Cuando leemos un libro fuera de una actividad obligatoria, no lo hacemos ni por estudio ni por trabajo no existe ni debe existir el sentimiento de examen tal como normalmente lo entendemos. No, como mucho nos examinamos a nosotros mismos y nuestra propia capacidad. Si evaluamos nuestra propia tenacidad, constancia, entendimiento, valentía...

Leer un libro ya de inicio favorable es siempre una travesía para nosotros suave, alegre, que nos llena de paz, de sosiego, de aventura. Eso creemos. Sobre todo en lo que se refiere a aventura.

La verdadera aventura comienza cuando lees algo que no nos gusta, que sentimos farragoso, arduo, que no es un bello atardecer visto desde un globo aerostático. La verdadera aventura con un libro que no nos gusta es lograr terminarlo aunque como me sucedió a mi con "Archipielago Gulaj" de Aleksandr Solzhenitsyn. Es en esos casos cuando demostramos realmente lo que somos. ¿Somos valientes? ¿Somos tenaces? ¿Tenemos la fuerza de voluntad para ser constantes? ¿Somos capaces de entender nuestro yo en la batalla con esa lectura?

Con el paso de los años he visto que no soy especialmente valiente, no constante, ni tenaz, ni... 

Ahora bien, En el mundo real se dice que una retirada a tiempo es una victoria y eso es cierto. Muchos tratan  de trasladarnos esa idea respecto de los libros, y eso si que no es cierto. De los libros no es necesario huir. Se pueden afrontar, se pueden comprender, se pueden interpretar y reinterpretar como me ha pasado a mi con "Cárcere Verde" de Xavier Álcala. Podemos evaluarlos desde las lecturas previas que hemos hecho y con las posteriores esa su lectura, y a partir de ahí descubrir una inquietante verdad sobre muchos libros que inicialmente hubiésemos dejado de lado tras esas primeras páginas por como muchos nos dicen "no gustarnos".

No, no os digo que nos gusten. Posiblemente en muchas ocasiones seguirán esos libros sin gustarnos en nada o casi nada. Más existirá una diferencia fundamental respecto a si dejamos de leer ese libro. Habremos vivido con valentía una aventura, habremos sido constantes, incluso heroicos, nos habremos conocido a nosotros mismos y nuestra capacidad ante un hecho adverso, en este caso un libro que no nos gusta, pero que se puede extrapolar a otras cosas del día a día como ese jefe del trabajo que nos hace la vida imposible, o ese vecino que nos da la noche día si y día también poniendo música. Nos enseñara a gestionar ese estrés. Al menos, en cierta medida, nos ensenará a buscar nuevas opciones para eliminar esa molestia. No, no os incito a nada violento ni drástico, ni dramático. Pero avanzar en esa difícil lectura que de inicio no nos gusta nos ayuda a implementar opciones para terminarla de forma saludable lo antes posible. Fue algo que aprendí precisamente con "Archipielago Gulaj" o con "Cincuenta sombras de Grey". Aprender. Eso es lo importante con las lecturas en muchas ocasiones. 

Tenemos que tener una cosa en cuenta cuando cogemos un libro. Existe la posibilidad de que no nos vaya a gustar. Y será por algo tan sencillo como que no todos los libros son para entretener sino que son para aprender. No, no tienen que ser libros de matemáticos, física, filosofía. Pueden ser novelas, poemarios, obras de teatro, cuentos... Muchos no están ahí para distraernos, para evadirnos de nuestro mundo o para sentir que son una fiesta. Muchos son libros que están para que aprendamos algo, unas veces de la historia que nos cuentan y otras veces sobre nosotros mismos y nuestra propia capacidad.

No debemos de dejar de leer un libro si cuando lo empezamos no nos gusta, no sabemos que depara el conjunto de la historia o de su contenido. No sabemos si el conjunto nos puede gustar o no. Y, si no lo leemos no podemos aprender sobre nosotros mismos, sobre nuestros gustos y sobre por que esa obra nos gusta más o menos y por qué. 

Es fácil decir que dejemos un libro cuando no nos gusta. Pero, ¿no nos gusta a nosotros realmente o son los prejuicios que nos venden sobre la obra los que afectan a esa lectura? ¡Pensadlo!

Yo, amigos míos, si intentaré leer incluso los libros que no me gusten. Quiero saber que se oculta en ellos y sobre todo ¿por qué no me gustan?