martes, 31 de marzo de 2026

"LOS MEMORABLES" de Lidia Jorge

Un saludo lector que aquí llegas: 

Una tarde como otra podría haber sido esta. No lo fue. Mientras paseaba terminé en un campo floreado. Muchas de esas flores eran claveles. Y, la Historia y los Claveles tienen mucho que decir. Tanto, tanto... que recordé la novela de Lidia Jorge leída con atención en el club de lectura. Una obra cuyo trasfondo histórico se enmarca en la Revolución de los Claveles.

En dicha obra la autora transciende los hechos, los convierte en ese vértigo de emociones que es la vida, la realidad y la memoria. Nos lleva a esos momentos en que la historia todavía no es eso: Historia. Sino que es algo permeable, ambiguo; y, profundamente humano.

Sí, mientras me sentaba en un muro de piedra a mirar los campos que me rodeaban, y cómo los rayos del sol jugaban en las aguas de un arrollo cercano.

En ese momento. Consciente.

Mi mente se recreo en fragmentos de la novela mostrándola como algo vivo, frágil y mutable. Escenas como la del chef que ve aquello que los jóvenes cegados no conocen, o ese personaje salido del humo y la pipa que narra como en esa nebulosa ambientación del hogar, junto a la chimenea. La repetición constante de testimonios para anclar la historia, para envolverla... para hablar de un pasado subjetivo con el paso de los años pero que quiere retornar.

Un ruido. Simple. Sencillo. Solitario.

Me quita de mi ensoñación literaria unos momentos. Es el canto de un pájaro en unos mimbres cercanos. Hace que me fije en estos. En los mimbres. En ellos veo la tensión constante. La misma que veo en la obra entre lo público y lo íntimo; entre esas pequeñas historias y la Historia. Y es aquí donde se juega con ese narrador periodista y el escritor personal. Convierte así la narración en una búsqueda de un "Arca de la Alianza" o una "Lanza de Longinos" que intenta comprender la verdad a través de vivencias individuales y voces que se superponen, se confunden, se contradicen y se desvanecen.

Mientras, amigo mío, emprendo el retorno a casa. Veo como el sol comienza a bajar; el cielo a ponerse anaranjado y en un lugar se escucha sonar una campana.

Ahí veo como la autora se crece en una narrativa entre lo documental y lo poético, incluso lo bucólico, entre el mundo de los sueños y la dura realidad que siempre es cambiante.

Juega con el lector.

Juega.

Nos hace experimentar la duda, la contemplación, y escuchar el eco de la memoria heredada.

Subo ahora por la vacía calle y delante del portón verde en ese sencillo lugar de Salamanca que es La Encina, antes de entrar en la vieja casa familiar que espera siempre triste y melancólica las visitas comprendo algo.

"Los Memorables" es una obra que interroga lo que creemos que es libertad, justicia y gratitud desde el ambiente de un país que aún vive con su pasado.

Lidia Jorge no reconstruye la Revolución sino los mitos, las sombras y luces que de ella persisten en la memoria colectiva como la pequeña ventana verde de una cocina que espera volver a ver gente y niños moviéndose y corriendo en ella. Revelando quienes somos; pero también quienes fuimos.


 

"WE CAN REMENBER IT FOR YOU WHOLESALE" de Philip K. Dick

 AVISO: La imagen compartida está realizada con IA. En cuanto pueda pondré una foto real.

Hola, viejo amigo y querido lector:

Algunas veces existe una falta de gratitud clara a los relatos, más o menos, cortos. 

Al recuperar este quiero expresar mi recuerdo infantil a aquellos cuentos que mis padres me leían o me contaban por la noche, y otros que cuando aprendí a leer leía yo. Sí, lo hacía incluso a escondidas, con una pequeña linterna, bajo mantas y sábanas como si cada historia fuese "La Historia Interminable". Existe una deuda a estos escritores; y, en este caso con Philip K. Dick.

Estamos ante una obra profundamente intelectual, muy psicológica, se podría decir que experimental en ciertos aspectos. 

A la vez se presenta como un objeto sólido o una idea clara, sea quien sea el que lea, y tanto si uno queda encantado con el truco narrativo usado como si se termina despreciándolo. Nos ofrece una caricatura impresionante.

Ofrece un fruto de su experimentación como contador de historias, como sucede con Robert L. Stevenson, por eso tanta gente cita a Philip K. Dick y obras como "Ubik", aunque no recuerde esta otra historia.

Un relato corto donde se nos habla de la insatisfacción del ser humano por algo tan sencillo como no poder permitirse unas vacaciones (seguro que entendéis todos muy bien ese sentimiento); y, una droga, ese recuerdo implantado por Rekall.

Una historia corta que ofrece una apertura a discutir sobre la percepción, la memoria, las decisiones.

Un relato con una historia contraída que expandida daría una fantástica novela pero que por verse corto muchas veces se olvida que existe. Sin embargo, con sus argumentos supera los sueños más osados de cualquier escritor a nivel de narración, de historia y argumento; y, de apertura de debate filosófico.

Es una perspectiva única, casi sensorial como cuando uno estudia o trabaja en silencio en una biblioteca. Sin inquietudes, sin molestias.

Es una revisión de nuestra historia y creencias personales sobre nosotros como sobre el mundo.

Una obra artísticamente metabólica, muy limitada pero que como un agujero negro nos atrapa.


sábado, 21 de marzo de 2026

"LA HABITACIÓN DE LAS MARIPOSAS" de Lucinda Riley

Amigos lectores: 

El otro día en una reunión de un club de lectura hablaron en cierto momento de como trataban los profesores o los que llevan los centros a los alumnos. Hubiese sido un debate maravilloso pero al final todo se centró en el feminismo. Entiendo que se hiciera, pero el libro no era lo único que trataba y me hubiese parecido interesante que se tocasen otros temas sobre la sociedad, la educación, etcétera que también se trataban en la obra.

Tengo que reconocer que en ocasiones sucede lo anterior, algo que curiosamente descubrí con pena que se hizo con este mismo libro no hace mucho en una reunión entre amigos donde hablamos de lecturas y libros. Todos leímos este, pero curiosamente terminaron hablando de si el libro era más tendente a crear un clima protector al feminismo o al machismo. Y yo me quedé preguntándome, ¿por qué últimamente la gente esta tan centrada en hablar de machismo y feminismo sin mirar otras cosas de los libros? No lo entendí. Aún sigo debatiendo conmigo mismo al respecto.

Lo digo por lo que ahora sigue. 

Si me he encontrado en estos días una autora cuya forma de narrar me ha gustado, e incluso apasionado, es Lucinda Riley. Este libro es una buena muestra de ello.

Prosa ágil, narrativa fluida, un buen juego con las palabras en la edición en inglés. Pero no desmejorada en la edición en español en ningún instante. Un juego de dos tiempo que atrapa por su forma de contar y expresarse hogareña, romántica y con toques que recuerdan la narrativa de Agatha Christie.

Para mi lo mejor es como más allá de la trama principal sabe bailar con las secundarias y con las diversas voces girando siempre entre lo idílico y lo duramente consciente que se hace el golpe real que la historia guarda.

Es un libro para disfrutar leyendo en un ambiente calmado como cuando uno se sienta a la pie de un árbol, a su sombra, una tarde soleada de primavera recibiendo la brisa en el rostro mientras lee.

Una escritora que me consiguió atrapar mientras leí la obra la primera vez, pero no tanto la segunda como en esa primera por motivos de que no la pude leer con comodidad.

Es un libro que tiene muchas cosas buenas de las que hablar y que tratar, pero ceñirse a un tema o meterlo con calzador cuando se habla de él, pues no sé. No termino de verlo necesario.

Personalmente me gustaría que se hablase de la fluidez del lenguaje usado, de como juega la autora con los personajes y el lector frente a ponerse a debatir si es un libro machista o feminista.

Yo os sugiero que lo leáis sin etiquetas, sin pensar en cosas que a lo mejor no llegáis ni a ver ni a percibir mientras leéis la obra y que os pueden parecer, si se meten con calzador en un debate sobre el mismo, como si se quisiera hacer una apología política totalmente innesaria para una obra que realmente puede hacer que un lector se distraiga y pueda pasar un rato de lectura sin más.

jueves, 19 de marzo de 2026

"LEJOS DE EGIPTO" de André Aciman

 Amigos lectores:

Tengo que decir que leí este libro primero dentro de las actividades del club de lectura "Arzúa Le", pero después me lo he descargado en digital para leerlo con algo más de calma.

Tras ello llegué a la siguiente conclusión.

Cada comentario merece su momento de ser redactado para no escribir sin fundamento, para no escribir cuando las palabras son un fruto maduro. En mi caso, estas palabras y sobre esta obra, llegaron en un momento de lo más extraño: un entierro.

Estaba de pie junto a una columna en ese silencio respetuoso y orante de los entierros, de los verdaderos entierros, cuando una ventana brilló con la luz del sol entre las nubes y casi esperé escuchar "La Flauta Mágica" de Mozart mientras esperaba un milagro o algo parecido. Algo así sucedió. Entonces acudió a mi el libro de Aciman.

En ese momento "Lejos de Egipto" resurgió a través de la gente agolpada en la iglesia como si fuese el zoco descrito en las "Mil y una noches". Llamó a mi puerta como "Liseta de Constans" de Folch i Torres a través de la relevancia de los personajes casi como un tono emocional que se acerca mucho al dramatismo teatral.

Mientras la ventana brillaba con la luz del sol comprendí por que esta novela, a pesar de tener una buena narrativa a algunos lectores les puede costar. Creo que es por el realismo que expone como sucede en "La adultera" de Theodor Fontane, por su sentido de saber viajar entre culturas, por ese toque que si fuese lo que está ante mi una película diría que recuerda esas películas de John Ford llenas de incertidumbre, y la búsqueda de uno mismo y la identidad propia. 

Es una novela que me ha sorprendido para bien, y no por dar el "para bien", y me costaba describir en palabras hasta este momento.

Reconozco que es de esas obras que vale la pena. No es aburrida e invita a jugar con los personajes en la búsqueda de comprender algunas situaciones.

Le doy un aplauso a pesar de la incertidumbre que me trasmitió por momentos y razones tan diversas como inexplicables.