miércoles, 30 de septiembre de 2015

"DOÑA PERFECTA" de Benito Pérez Galdós

A todos los que os adentráis en este blog literario:

Comento por segunda vez una obra de Benito Pérez Galdós en el día de hoy. 

He visto una historia. Historia, que no relato, aunque mucho más que una novela. En realidad una historia con muchas cosas: reales e imaginarias, sociales e impersonales, mundanas y espirituales.

Una historia que es muchas cosas, una novela de esas que en cualquier momento nos habla de la sociedad y del hombre, que merece la pena leer.

La narración nos hace cruzar puertas, como viajeros del tiempo, caminando por vericuetos de una sociedad llena de secretos, de pobres cultos y ricos incultos. Nos muestra que no todos los hombres son iguales, no todos actúan igual, como en el mundo real, claro está. Nos habla de los hombres y las mujeres, que caminan guardando las distancias, como si monstruos se fuesen a levantar, por l o que a veces dejan cosas son terminar.

Esta novela, alzada en la cumbre de la narrativa donde autores y obras se dan codazos, es una obra ejemplificadora del mundo, y de los deseos que rivalizan siempre con la luz de nuestra vida.

A mitad de su lectura, en cuanto nos despistamos unos instantes, sobre cada párrafo que cubre el texto, vemos un realismo poético como motor que convierte la obra en un cuadro perfecto de usos y costumbres.

Así es "Doña Perfecta": una novela clásica escrita para percibir el color y el calor de una época y de un pueblo a través de sus palabras. Palabras que se posan aún en libros que permanecen olvidados.

Es una obra certera y que con certeza muestra un destino, pero que en una estantería olvidada de los lectores, los académicos, educadores y profesores parece echar raíces entre el polvo del intelecto perdido de aquellos que la leen. Crea una unión con otros autores y obras que muchas veces olvidamos o dejamos de lado.

Tiene su valor leerla, y este valor da lo que de la obra se espera, pues su autor en su momento, y los lectores pasados y actuales, no han llegado todavía a comprender el destino de esta obra, aunque si lo puedan haber intuido, y si esa comprensión la cultura siempre pierde.

Personalmente, me gustaría ver como se recupera la lectura de esta obra, aunque sea en pequeños fragmentos, de libros en colegios e institutos… Pues conociendo aunque sólo sea un párrafo puede surgir la necesidad de leer la obra completa.

"MARIANELA" de Benito Pérez Galdós.

Lectores:

No percibo clara, al menos no veo clara, la distinción entre escritor y narrador en esta obra. Ambos tienen muchas cosas en común. La historia que se nos muestra, el interés y la entrega. Sabe como recrear una historia, pues también saber recrear algo es útil al escritor.

Se parte de un inicio de novela apagado, como el sol entre las nubes, pero las manos enérgicas del autor, sus palabras, van separando las nubes y mostrando la belleza de un historia que parecía que no tenía forma al ocultarse tres esa niebla y nubes.

En justicia todos podremos ver el imperativo vital que transmite la narración del autor en esta obra. Desde el propia escritor llega hasta el lector esa magia maravillosa de la que todos vemos partes en la vida diaria y cotidiana, y que el autor traslada magistralmente a la novela. La obra se convierte de esta forma en un elemento útil para conocer el pasado y la forma de pensar y actuar de otra época y tiempo.

Al final una única cosa nos cuenta la historia. Una sola fuerza que equilibra la balanza al final de la novela. Es una narración, un texto, que obra de juez, prueba y testigo de los esfuerzos humanos, de nuestros amores y cobardías, de nuestros sueños y angustías. Es una cosa sencilla y única: una obra bien hecha.

Lectores podemos ser todos en el mundo. La calidad de nuestra lectura viene de nuestros conocimientos y lecturas previos. Escritores, moldeando historias con palabras, menos. Obras como esta son la marca del esfuerzo del escritor, como narrador y como lector, un trabajo que surge con cada palabra, con cada capítulo, a través de los párrafos y diálogos. Al final, se surge una buena novela, com ose este caso. Así el autor ensancha nuestros horizontes como lectores, como personas ávidas de viajar a otros momentos y vivir otras vidas distintas de la nuestra.

Creo que es una obra que debe ser leída y no olvidada, que debe ser comentada y recordada por todos. Es parte de una época y ejemplo para escritores no sólo de este mismo género si no de cualquier género.

"ILLARI. Dientes de León" de Miguel E. Valdivia Carrera

Amigos lectores:

Tengo que decir que este comentario no esta realizado en base a la obra finalizada si no en una lectura beta de la misma, pues también sabed que hago lecturas beta de libros aunque no hablo siempre de todos esos libros beta que leo, pues unos si llegan a publicarse y otros al final el autor decide darles algún tiempo antes de volver a re-escribirlos y después volver a enviar a los lectores beta para ver sus opiniones antes de publicar.

Este comentario es de la lectura Beta de "ILLARI. Dientes de León", pero con respecto a la obra final no cambio en mi opinión al respecto.  

Es por eso que las siguientes palabras con las que hablo del libro son quizá de lo más realista que he podido hacer. Podría decir muchas cosas, cosas bellas o duras críticas, más… Vosotros diréis que os parece.

300 páginas como 300 eran los guerreros de Esparta que salían en la película titulada precisamente 300 hicieron que me plantéase si había algo nuevo y diferente en esta novela con respecto a otras de este autor. Es cierto, en muchas cosas es distinta, pero la marca del estilo narrativo, de pensamiento vital y espiritual del autor en la forma de tratar ciertos temas no cambia y permanece perfectamente reconocible para los lectores que ya hayan leído "El Evangelio de Andrea" o "Missiell".

El erotismo y la sensualidad velan al lector con respecto a  la concepción filosófica y moral sobre el mundo y sus creencias que es parte importante en esta novela y lo que se deja entrever para el lector a medida que avanza en la historia.

Si, amigos, al otro lado de ese viaje que nos ofrece el comienzo de su lectura nos encontramos con esa sensación de que se está subiendo a una montaña y haciendo una ruta difícil. Así, el autor consigue convertirla en ese sonido que nos guía, esa llamada que nos invita a ir en una dirección. En este caso no es una decisión personal del lector si no que el camino viene marcado por lo que rodea a cada personaje de la historia invitándonos a colocarnos en lugar de cada uno de los personajes que van saliendo y que al final nos preguntemos: ¿qué haría si fuese uno u otro personaje? ¿Tomaría sus mismas decisiones? ¿Cuál es el mensaje último que nos manda el autor?

Esta claro que leer esta novela es un poco como adentrarse en las profundidades de la selva, la de ladrillos, asfalto y hombres, o la de animales, árboles y senderos recónditos que atraviesan los ríos o las montañas en Perú.

Cada palabra en la obra es como esa luz que brilla entre las montañas o en las costas par guiar en su viaje a aquellos que vagan por un mundo que puede ser tan misterioso y hostil como lleno de amor y romance, de paz y conocimiento. Más cuidado al leer la obra. Sed precavidos en su lectura y en la forma en la que vayáis a entender las palabras del autor en esta obra. 

Puedo decir que es tan sensual como peligrosa y sorprendente en lo que nos narra.

Me ha sorprendido. ¡Si!. Me sorprendió pues me ha recordado esos libros que hacen soñar con el tañer de campanas en los valles, entre las montañas, o en la costa junto al faro para avisar a aquellos que están perdidos en mares o montañas un camino y una dirección que seguir. También me recordó la magia de lo misterioso y del amor por razones distintas. Es distinto en muchas cosas a las otras obras que he leído suyas pero a la vez mantiene esa línea común y personal que hace reconocer su estilo personal, un estilo que ruge como un león en la cima de una colina en la sábana africana. 

En todo caso el libro lo recomiendo para mayores de 21 años o para lectores a partir de 18 años si ya tienen un bagaje lector lo suficientemente extenso, y han profundizado en sus propias ideas sociales, morales, éticas e incluso religiosas.