miércoles, 15 de diciembre de 2010

" A las nueve de la Mañana" de José Antonio Flórez Valero.





AVISO: Este comentario forma parte de la reseña que he presentado en "Reseñas Literarias" (http://resenyasliterarias.blogspot.com/2010/12/certamen-de-navidad-resena-n-7-las.html).

Esta obra es un encuentro singular con una concepción narrativa de artículos que prácticamente se ha perdido en la prensa. Da gusto leer la prosa de los 77 artículos que compone esta obra como ejemplo divulgativo de un arte puro, un verdadero arte de escritor. La facilidad de la narración se hace atractiva al lector por dos motivos. El primero consiste en el manejo lírico y poético de las palabras por parte del autor. El segundo es que enseña a cultivar una tradición reservada a los lectores selectos y exclusivos de esta forma narrativa. No puedo explicar la maravilla de esta obra que en este tiempo de tesiones, crispaciones y asperezas se centra en el desafía de convertir en literatura pequeños artículos.

José Antinio Flórez Valero no dice cosas sino que hace aparecer en la mente del lector fugaces imagenes que crecen como pinturas o fotografías.

Está claro que este es un tipo de literatura totalmetne distinta de la habitual. Es un arte en pugna con el actual formato de artículo vacío de toda cualidad clásica de ese arte.

Seguramente tenga defectos puntuales. Sin embargo, nos encontramos ante una obra capaz de existir y que desempeña un papel crucial en la formación de periodistas, narradores y escritores como del resto de lectores. Deja con ella, el autor, su huella impresa en el cosmos literario. Por tanto, esa capacidad que transmite de hacernos ver, sentir y oler lo que narra sólo el tiempo puede decir si se trata de una obra efímera o de algo más profundo capaz de permenecer en el recuerdo del lector.

El encuntro que he tenido con "A las nueve de la mañana " me ha mostrado que redactar es algo más que transmitir un hecho de forma diseccionada como si fuese una investigación científica o policial. me ha recordado las noches aquellas de mi infancia cuando escuchaba la radio por la noche y formaba imagenes en mi mente de lo que los locutores contaban.

Es una obra agradable, que nos llena de sensaciones, que muestra la diferente magnitud del lenguaje muy distinto del lenguaje actual en el medio escrito. Es una lectura para diisfrutar. Es un regreso a un sueño literario que deja su brillante rastro en la mente del lector.

En resumen, es una obra impresionante que espero agrade a otros lectores como a mi, por eso recomiendo como obsequío literario de un arte que nos ha dejado un autor por muchos olvidado.

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